Henry Fayol nos propone dentro de su doctrina un aporte significativo y es
el de plantear un Modelo del Proceso Administrativo a partir de una visión
cuatripartida: Previsión, Organización, Dirección y Control.
En esta ocasión quiero referirme a la actividad de Organizar, la cual se
refiere a proporcionar las cosas útiles para el funcionamiento de la empresa
tanto materiales como sociales (recurso humano) para alcanzar los objetivos
generales. Dentro de esta actividad, en particular, se plantean 15
responsabilidades que debe cumplir un buen administrador, de las cuales, como
futuros gestores de instituciones educativas no podemos descuidar ninguna. Sin
embargo, resalto algunas que desde mi experiencia particular (comparando
educación pública con privada), se siguen descuidando:
1- Cuidar que el recurso (humano y material) se encuentre en
relación con el objetivo, recursos y necesidades de la empresa (institución
educativa).
En este punto volvemos a referirnos a los procesos de selección en la
educación pública. Un Rector no cuenta con la capacidad de seleccionar sus
trabajadores, mucho menos de saber si su formación está acorde con los
objetivos de la institución. Es el docente o administrativo quien escoge la
empresa, muchas veces respondiendo a otros intereses. A esto se suma la
carencia de planes de inducción para que el nuevo empleado conozca la
organización -Usted aprobó un examen, lo estábamos esperando, este es su
cargo y arrégleselas como pueda- es más o menos la metodología que se
maneja. Esto no contribuye al buen reclutamiento de personal.
2- Formular decisiones claras y precisas.
Muchos Directores de instituciones educativas del distrito, en las cuales no
existe una identidad institucional definida, bailan al son que les toque la
administración de turno. Y aceptan cuanto proyecto propongan del MEN o la Sec.
de Educación, alguien dirá que es una institución muy adaptable y que no se
resiste al cambio. Pero no se debe confundir resistencia al cambio con tener
claro un horizonte institucional que permita determinar si los proyectos que se
plantean, contribuyen a los objetivos planteados en mi organización.
3- Imponer sanciones contra faltas y errores
Este tema disgusta a muchos, pero sin duda, debe existir en las
instituciones públicas, alguien que supervise y sancione las faltas o errores
cometidos por algunos empleados. Muchas personas consideran que convertirse en
funcionario público es sinónimo de hacer lo que me dé la gana o de no hacer
nada. Vemos rectores que se roban los dineros de las transferencias,
funcionarios que llegan a la hora que les place, docentes que no cumplen
con los acuerdos mínimos del área y no desarrollan los planes de área según lo
planeado, sólo por mencionar algunos ejemplos.
4- Remuneración equitativa.
Ni que decir de este aspecto: todos somos docentes, trabajamos la misma
jornada, con la misma comunidad y en la misma institución. Sin embargo, algunos
ganan el doble de salario de los que prestan un mejor servicio (los más
productivos). Me es difícil entender el concepto de equidad que se maneja desde
el gobierno en ese sentido, pero eso es otro cuento.