martes, 29 de abril de 2014
Proceso administrativo - La actividad de Organizar
Henry Fayol nos propone dentro de su doctrina un aporte significativo y es el de plantear un Modelo del Proceso Administrativo a partir de una visión cuatripartida: Previsión, Organización, Dirección y Control.
En esta ocasión quiero referirme a la actividad de Organizar, la cual se refiere a proporcionar las cosas útiles para el funcionamiento de la empresa tanto materiales como sociales (recurso humano) para alcanzar los objetivos generales. Dentro de esta actividad, en particular, se plantean 15 responsabilidades que debe cumplir un buen administrador, de las cuales, como futuros gestores de instituciones educativas no podemos descuidar ninguna. Sin embargo, resalto algunas que desde mi experiencia particular (comparando educación pública con privada), se siguen descuidando:
1- Cuidar que el recurso (humano y material) se encuentre en relación con el objetivo, recursos y necesidades de la empresa (institución educativa).
En este punto volvemos a referirnos a los procesos de selección en la educación pública. Un Rector no cuenta con la capacidad de seleccionar sus trabajadores, mucho menos de saber si su formación está acorde con los objetivos de la institución. Es el docente o administrativo quien escoge la empresa, muchas veces respondiendo a otros intereses. A esto se suma la carencia de planes de inducción para que el nuevo empleado conozca la organización -Usted aprobó un examen, lo estábamos esperando, este es su cargo y arrégleselas como pueda- es más o menos la metodología que se maneja. Esto no contribuye al buen reclutamiento de personal.
2- Formular decisiones claras y precisas.
Muchos Directores de instituciones educativas del distrito, en las cuales no existe una identidad institucional definida, bailan al son que les toque la administración de turno. Y aceptan cuanto proyecto propongan del MEN o la Sec. de Educación, alguien dirá que es una institución muy adaptable y que no se resiste al cambio. Pero no se debe confundir resistencia al cambio con tener claro un horizonte institucional que permita determinar si los proyectos que se plantean, contribuyen a los objetivos planteados en mi organización.
3- Imponer sanciones contra faltas y errores
Este tema disgusta a muchos, pero sin duda, debe existir en las instituciones públicas, alguien que supervise y sancione las faltas o errores cometidos por algunos empleados. Muchas personas consideran que convertirse en funcionario público es sinónimo de hacer lo que me dé la gana o de no hacer nada. Vemos rectores que se roban los dineros de las transferencias, funcionarios que llegan a la hora que les place, docentes que no cumplen con los acuerdos mínimos del área y no desarrollan los planes de área según lo planeado, sólo por mencionar algunos ejemplos.
4- Remuneración equitativa.
Ni que decir de este aspecto: todos somos docentes, trabajamos la misma jornada, con la misma comunidad y en la misma institución. Sin embargo, algunos ganan el doble de salario de los que prestan un mejor servicio (los más productivos). Me es difícil entender el concepto de equidad que se maneja desde el gobierno en ese sentido, pero eso es otro cuento.
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